La Habana
Cuba — 27 Décembre 2011

La Habana Escuchar: Calle 13 — Suave
Martes, 27 de diciembre de 2011
Salimos del avión y una mujer nos hace un montón de preguntas: “¿Por qué vienen a Cuba?”, “¿Qué quieren visitar?”, “¿De qué trabajan?”, “¿Primera estancia en Cuba?”, “¿Dónde se van a quedar?”. Quieren saber que traigamos en nuestro equipaje antes de dejarnos pasar: “¡Bienvenidos a Cuba!”.
Tomamos un taxi (cuc$25) hasta Centro Habana. Al llegar, buscamos una casa particular. Encontramos a Jorge, un cubano, que nos lleva hasta una casita rosa donde nos quedamos (cuc$25 por día).
En las tiendas en divisa, hay mucho más productos que en las tiendas en peso cubano pero todo es mucho más caro. Cambiamos unos CUC en moneda nacional.
Vamos a comprar verduras, arroz y frijoles en un mercado estatal.
Unos precios:
- 16 plátanos dominicos por mn$10
- 1 cebolla pequeña por mn$3
- 1 libra de pimiento por mn$3
- 4 tomates por mn$5
- 1 libra de arroz por mn$5
- media libra de frijoles por mn$12
Miércoles, 28 de diciembre de 2011
Nos despertamos y Jorge y su mujer, Laura, ya nos esperan en la sala. Con ellos hacemos un tour en la ciudad llena de vida, empezando con el Malecón.
Seguimos paseando por Centro Habana. Aquí hay sobre todo cubanos, comida en moneda nacional, basura en las calles, gente jugando a los dominós.
En camino, encontramos un bici-taxi.
Luego estamos en la Habana Vieja. Es el barrio recién remodelado y el lugar más turístico donde casi todo se paga en CUC.
La Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada de La Habana.
La gente se reúne para la celebración de la misa de navidad y del año nuevo.
Tomamos una guagua en moneda nacional (mn$0,40) para el Vedado cerca del hotel Deauville.
Hotel Deauville
Es un barrio mucho más moderno, donde los cubanos salen en clubs de jazz o discotecas y donde hay los hoteles más grandes.
Subimos a “La Torre”, el restaurante del hotel Fosca, para tener la mejor vista sobre la Habana.
Al bajar, vemos el memorial cerca de la Tribuna Antiimperialista. Paradójicamente, sobre esa dictadura, elogian a los héroes y revolucionarios del mundo entero, incluso a norteamericanos.
Nuestros guías cubanos nos invitan a entrar a su casa y nos muestran su libreta.
No logramos saber lo que Jorge quiere de nosotros (¿dinero, pagar la comida?). Cuando preguntamos, dice que le da gusto pasear con nosotros y que no tiene que trabajar.
De noche, pensamos encontrar una Habana Vieja llena de energía y de música pero el centro turístico es vacío.
Unos turistas comen o beben mojitos, escuchando los conciertos en vivo.
Jueves, 29 de diciembre de 2011
Tomamos una guagua (n°400 dirección Guabano, 30min, mn$0,40) cerca de la estación de ferrocarriles para ir a la playa más cercana, en Habana del este. El agua es bastante caliente, unos músicos tocan música cubana.
Estación de ferrocarriles
Jorge sube a una palma para sacar cocos. Después de 30 minutos de pelea, bebemos el agua y comemos la carne bien fresca.
¡Revelamos el secreto de Jorge! Como muchos jóvenes, nos guía en todas partes de la ciudad para guiarnos, cuando queremos, en casas particulares, paladares, bares, etc. Cada vez que gastamos, recibe una comisión. A parte, nuestra generosidad le asegura una comida diaria.
Para festejar el cumpleaños de la nena, compramos un ron “Planchao” y hacemos unas caipirinhas.
Damos una vuelta en la Habana Vieja.
Entramos en un paladar. Se dice que tienen una mejor cocina que los restaurantes estatales.
Comemos una mariscada y una langosta grillé con plátano frito, ensalada, arroz congris y morros (cuc$10 por persona más cuc$3 para el servicio).
Viernes, 30 de diciembre de 2011
Paseamos en dirección del Capitolio.
En la tienda de la fábrica de cigarros Partagas, descubrimos un montón de puros de todos precios en cajas muy bonitas.
Al salir, una mujer nos dice que tiene precios baratos y nos lleva a la planta alta de un edificio, en su departamento. Cuatro personas nos esperan, mostrándonos cajas de puros. En 15 minutos, el precio pasa de cuc$60 a cuc$25 para una caja de 25 Romeo y Julieta.
¡Una trampa! Pero nos dimos cuenta más tarde. Nuestra caja no tiene el sello holográfico que permite pasar la aduana cubana sin problema y los puros no parecen tan bien hechos. ¡Tenemos que buscar una solución!
Seguimos el paseo en la Habana Vieja.
Vemos el castillo de la Real Fuerza.
La Bodeguita del Medio, donde Ernest Hemingway bebía sus mojitos.
El letrero indica una casa particular para extranjeros.
La Habana está llena de coches americanos considerados como patrimonio nacional.
Y los autobuses son asiáticos.
Sábado, 31 de diciembre de 2011
Salimos temprano para averiguar lo de la caja de cigarros en una tienda especializada.
Nos dicen que los puros son falsos pero que podemos llevar la caja y los cigarros sin problema con la aduana. ¡Qué alivio! Lo que nos interesa es más que toda la caja y no se vende sola. La tuvimos para un muy buen precio ya que la original vale cuc$250.
Compramos unos panes para desayunar. El pan, las dos galletas y los dos panes dulces más las nueces de guayaba nos salen a sólo mn$9.
Jorge pasa por nosotros y juntos vamos al callejón de Hamel.
Vemos muchas representaciones de la Santería cubana influida por la religión africana Yoruba. Adoran a santos como Ògún, Osún, Changó...
Los practicantes de esta religión llevan ropa blanca de la cabeza a los pies y, muchas veces, un collar de granos parecido a un rosario.
De ahí, caminamos hasta la famosa Plaza de la Revolución donde Fidel hacia sus discursos sin fin (hasta 9 horas).
En los edificios en frente, hay los retratos de los héroes de la revolución y símbolos de Cuba: Camilo Cienfuegos y Ernesto “Che” Guevara con su dicho “Hasta la victoria siempre”.
Regresamos al centro y bebemos el café más rico de la Habana. Lo sirven en la central de autobuses nacionales (¡sólo mn$1!).
También tomamos un Guarapo, un jugo de caña de azúcar (mn$1). Dicen que “ayuda al desarrollo del esperma”.
Como hace mucho calor, nos metemos en el agua turquesa del Malecon, entre los arrecifes, en plena ciudad de la Habana.
Unos Cubanos que pasan ya nos desean un “feliz año nuevo”.
Un Cubano nos invita a comer con su familia para festejar el año nuevo. Huele a una trampa pero aceptamos la invitación, diciendo que no traemos dinero.
Nos ofrece un traguito de ron y bailamos durante un rato con sus tíos y primos.
Nuestro anfitrión ya está borracho. Regresamos a la casa cuyo dueño nos invitó a cenar el plato típico de este día especial.
La cena del 31 de diciembre consiste en una ensalada de tomate, pepino y lechuga, yuca con mojo, congris (arroz con frijoles) y pierna de cerdo asada.
Como postre, comemos natilla y flan caseros. ¡Muy rico!
Ya son las 12 de la noche. Desde casas y balcones, todos tiran agua y huevos para limpiar el hogar de lo malo para el año que viene. Mejor quedarse en casa y brindar con una copa de sidra.
Viñales