Viñales y Cayo Levisa
Cuba — 1 Janvier 2012

Viñales
Domingo, 1 de enero de 2012
Tomamos un autobús turístico para ir a Viñales (cuc$12).
Al bajar del autobús, unas 10 cubanas nos asaltan, gritando, para rentarnos su casa particular. Después de 5 minutos de pelea, elegimos una con buena vista (cuc$15 por día) y nos alejamos del ruido.
Salimos de la casa para caminar en el valle y ver los famosos mogotes.
En camino, encontramos varios puestos de venta de frutas. Las “bananas” salen a mn$1 cada una!
Es una región muy agrícola donde cultivan, entre otras cosas, frijoles, maíz, pepinos, tabaco, café, yuca o boniato.
Los dueños de la casa nos proponen una cena para cuc$6 por persona. Es caro y no hay cocina así que paseamos por la ciudad buscando algo más barato.
Encontramos “La Fiesta”, el paladar de Esther! Nos propone una comida criolla con pollo, bistec de atún o filete de pescado por cuc$3 o langosta por cuc$4.
Hay que ir en la sala de atrás. Es sencillo pero bonito y tranquilo.
A la hora de comer, nos lleva una sopa de fideos, una ensalada de tomates, repollo, pepinos y rábano, un plato de plátano frito, otro de yuca con mojo, arroz, frijoles, una ensalada de frutas y el dicho plato fuerte: un filete de pescado que no cabe en el plato y una langosta bien grillada.
Todo fue delicioso así que decidamos regresar cada día que estamos en Viñales.
Lunes, 2 de enero de 2012
Aunque todos nos propusieron un paseo a caballo, buscando su comisión, caminamos solos en el Valle del Silencio (aproximadamente 5 horas).
Nada más salir del pueblo, ya vemos los primeros campos y los campesinos trabajando en la madrugada.
Pasamos al lado de una plantación de yuca, una raíz que se consume mucho aquí.
El primer campo de tabaco guardado por un puerquito lindo.
Un viejito nos invita a entrar en su casa para tomar un cafecito.
Ahí, su viejita nos sirve un rico café frescamente tostado y molido.
Apenas tragamos la última gota, nos piden de comprar un poco de café o unos cigarros. Llevamos una bolsa de café recién tostado (cuc$3).
Seguimos los caminos tranquilos del valle, preguntando nuestra ruta a los campesinos.
Llegamos a una cueva con piscinas naturales.
De regreso vemos a unos hombres trabajando en una plantación de tabaco. Hacen todo a mano o con animales. Las maquinas, las nuevas tecnologías de agricultura no llegaron hasta ellos.
Secan el tabaco durante 3 meses y tienen que venderlo al Estado. Solo guardan una parte chiquita para su consumo personal que muchas veces venden sobre el mercado negro.
Nos paramos en un lugar tranquilo para vivir una experiencia única: fumar, por primera vez, un puro cubano, enfrente de un campo de tabaco y con la vista sobre los gigantes mogotes.
Desde el pueblo, caminamos hasta el mirado del hotel “Los Jazmines” (4km). ¡La vista es hermosa!
Regresamos a lo de Esther.
Nos explica que, en 1996, abre por primera vez un paladar cuando el gobierno lo autoriza. Un año después, su restaurante familiar ya está en todas las guías internacionales gracias a la rica comida de su mamá y a los precios baratos que proponen. En 1997, el gobierno prohíbe los paladares en Viñales. Motivo: los turistas no comen más en los hoteles. En noviembre de 2010, lo vuelve a autorizar y Esther, cuya madre ya falleció, decide intentar su chance otra vez con un concepto simple: preparar una comida rica, copiosa y barata para que los clientes vuelvan.
No dice que compra la langosta ilegalmente. Es la única manera para poder proponerla a un precio tan barato. Por eso, sus clientes tienen que comer en la sala de atrás.
Otra vez nos lleva un montón de comida con unos platos diferentes y nos ofrece un jugo y un café.
Martes, 3 de enero de 2012
Decidimos ir a Cayo Levisa (cuc$29 por persona).
Cayo Levisa
Isla virgen, maravillosa y con agua clara. Desgraciadamente, hoy se levanta un día frio con muchos nubes y un fuerte viento.
El viento es tan fuerte que casi no podemos caminar en la playa. Decepcionados pero con esperanza, caminamos a lo largo del mar, cruzando bosques y manglares, escalando árboles, pasando por desiertos de arena.
Después de 30 minutos de caminata, llegamos a la playa de nuestros sueños: Punta Arena.
Estamos del otro lado de la isla, protegidos por los árboles. El sol logra a salir de vez en cuando y el agua esta rica.
Encontramos unas bellas estrellas del mar.
Trinidad