Santiago de Cuba
Cuba — 9 Janvier 2012

Santiago de Cuba
Después de otras 5 horas de viaje, cabello al viento, llegamos a Santiago de Cuba sanos y salvos pero medio congelados.
Rodeada por la famosa Sierra Maestra de Fidel, Santiago de Cuba es mucho más caliente y húmeda que el norte del país. Muy animada y rica de la población más diversa de la isla, con raíces españoles, africanas, francesas o del caribe, Santiago es una ciudad bastante pequeña donde casi todo el centro se puede recorrer a pie.
Lunes, 9 de enero de 2012
Rodolfo, nuestro anfitrión, nos indica el camino para ir al centro histórico, empezando por la Plaza de Marte.
La Plaza Dolores donde a los santiagueros les gusta sentarse, conviviendo y escuchando música en vivo.
La Plaza Serrano donde se encuentran para jugar una partida de ajedrez o de dominós y se pelean cuando uno hace trampa.
Llegamos al Parque Céspedes alrededor del cual se encuentran los edificios principales de la ciudad como el ayuntamiento donde Fidel Castro declaró la victoria de la revolución el 1 de enero de 1959.
La casa colonial de Diego Velásquez, la más antigua de latino-américa.
La catedral.
Subimos al quinto piso del hotel Casa Granda para disfrutar de una vista hermosa sobre los techos de la ciudad, la bahía y la Sierra Maestra.
Bajamos la calle Heredia hasta el puerto y subimos de nuevo por la calle Padre Pico antes de regresar a casa.
En la misma calle Heredia se encuentra una libreria llena de livros antigos y de tarjetas de visita de amigos o extranjeros.
Un abrazo enfrente de la Casa de la Trova y su ambiente acogedor.
Los niños saliendo de la escuela con sus uniformes.
“Rebelde ayer, hospitalaria hoy. ¡Heroica siempre!
Probamos el único vino cubano: el Soroa (mn$50).
Martes, 10 de enero de 2012
Rodolfo nos indica cómo llegar a la Iglesia de la Virgen de la Caridad del Cobre.
Camioneta (mn$5) en la avenida de Los Libertadores delante de la terminal de autobuses.
Es ruidoso, lleno, no tan cómodo pero barato y es el medio de transporte usado por los cubanos.
La leyenda cuenta que, en 1612, en el norte de Cuba, dos pescadores y un niño esclavo negro estaban a punto de naufragar en una tormenta y rezaron a Dios. De repente, el tiempo se calmó y, encima de un pedazo de madera flotando en el agua, apareció la estatua de la Virgen María con la ropa seca y las palabras: “Yo soy la Virgen de la Caridad”. Construyeron una iglesia en su honor en el poblado de El Cobre, cerca de Santiago, donde apareció más tarde a una hija de esclavos.
Eso fue la primera aparición de la Virgen en latino-américa que permitió a los españoles imponer la religión católica a los indígenas y esclavos de Cuba. Una historia similar tuvo lugar más tarde en México donde un joven indígena vio la morena Virgen de Guadalupe. Apoyó a los misionarios para engañar a los indígenas mexicanos y enrolarles en esta misma religión. ¡No se cambia un negocio que funciona!
Varios lugares proponen música en vivo por la noche: la Casa de los Abuelos (Plaza de Marte, cuc$2), la Casa de la Trova (calle Heredia, cuc$5), la Casa de la Música (cuc$3). Vamos a la Casa Artex (cuc$2) donde toca el grupo Son de Santiago.
La entrada a esos lugares cuesta casi lo mismo para turistas y locales. Para ahorrar sobre el trago caro (entre cuc$1,5 y cuc$3), los cubanos llevan una botellita de ron barrato escondida en el pantalón que mezclan después con cualquier jugo.
Ahí descubrimos por primera vez unos casos de turismo sexual. ¡Qué asco!
Miércoles, 11 de enero de 2012
Tomamos una camioneta (mn$3) para ir a Siboney, la playa más cercana (35min).
La camioneta se toma a lado de la clinica internacional.
El camino es agotador a causa del calor y de los bancos de acero del carro.
Al llegar, descubrimos una playa chiquita, acogedora, casi vacía de turistas donde se escucha música popular y se baña bebiendo ron. Regresamos con la guagua (mn$0,20). Más barato pero llenísimo.
Entramos en una heladería y pedimos una “Gran Piedra” (mn$15), un coctel explosivo con 7 bolas de helado.
Jueves, 12 de enero de 2012
Escuchamos que el cementerio no inspira la tristeza sino la alegría y que, como en el Père Lachaise, allí descansan anónimos y conocidos.
Al azar, encontramos la tumba de Compay Segundo, decorada con una guitarra.
Seguimos hasta la tumba de Emilio Bacardi quien dio su nombre a la famosa marca de ron.
Nos dirigimos hacia la tumba más impresionante del cementerio, una torre vigilada todo el día por la guardia nacional. Ahí descansa José Martí, pensador y revolucionario Cubano.
Viernes, 13 de enero de 2012
7:20. Salimos de la casa. Nos había más boletos de autobús para la Habana (cuc$51) así que elegimos el tren. Hoy, el tren francés (cuc$50) no sale, tomamos el regular (cuc$30). Es el tren que toman los cubanos y es conocido por dos cosas: ser barato y ser lento. Tarda 20 horas en llegar de Santiago a la capital parándose en cada pueblito en el camino.
8:50. Subimos al tren, nos instalamos y empezamos a esperar.
El ambiente es como en una prisión. Cada uno hace sus pequeños tráficos en las espaldas de los policías. El hombre en frente de nosotros no tiene dinero. Intercambia paquetes de café (¿robados?) contra comida, aguardiente de caña o cigarrillos.
Sábado, 14 de enero de 2012
5:13. Llegamos medio muertos en la estación de la Habana. ¡Fue un viaje “muy difisilicimo”!
La Habana